Quienes Somos
Con la inauguración del
transporte subterráneo en caracas se acondicionaron algunos sectores de la
capital entre ellos el casco central y el boulevard de Sabana Grande que durante
un tiempo se convirtieron en una opción de esparcimiento tanto para el
transeúnte como para el residente de este valle que se levantaba al pie del Ávila,
sin embargo el descuido por parte de las
autoridades municipales, los vendedores
ambulantes que ocuparon las aceras y la inseguridad, dejaron atrás la grata
caminata por los alrededores de la plaza bolívar y por el trayecto peatonal que une a la plaza
Venezuela con Chacaíto
Precisamente en esta última zona
se hizo notar la presencia de niños que se dedicaban a vender flores,
libreticas, lápices, calcomanías o a pedir dinero se acercaban a cada una de la
mesa de los puestos de comida rápida tratando de ganarse la vida ofreciendo lo
que tuvieran para sobrevivir. Pero, no todos tenían la misma actitud algunos de
los niños presentaban conductas tan agresivas que muchos preferían ignorarlos.
Eran niños solos de desaseados
que hasta altas horas de las noches deambulaban por las avenidas de caracas. Quién
sabe dónde estaban los padres de estos pequeños que hicieron de las calles su
hogar. Un hogar que quizás nunca tuvieron y por ellos decidieron un día
lanzarse a la inseguridad, la hambruna u tomaron las inmediaciones de las
estaciones del metro como su espacio para dormir y crecer.
Se trata de niños de la calle que
recorren Chacaíto, las mercedes, la castellana y sabana grande sin rumbo. Corría
la década de los ochenta cuando aparecieron estos pequeños abandonados y sin
dolientes. En los países latinoamericanos, como Colombia, México y Brasil, ya
era cotidiano el caminar de estos menores en la oscuridad de la noche. En
Venezuela se comenzó a hablar de niños de la calle en el año 1988 cuando se fundó
la asociación muchachos de la calle.
El comienzo de un sueño
En 1980 Deanna Albano fundadora y
presidenta actual de la asociación muchachos de la calle, trabajaba en el
instituto nacional del menor (INAM) junto a Gustavo Misle, educador, de cuyos servicios
había prescindido el organismo gubernamental por “falta de vocación” solía
caminar por el boulevard de Sabana Grande. fue entonces cuando sintió la
presencia de muchachos que durante el día y la noche habían tomado a Chacaíto
como su lugar de permanencia
“yo veía con gran preocupación cuenta
Deanna como aumentaba la población de niños que crecían sin atención en sabana
grande. Antes yo había trabajado en la cárcel modelo y una de las cosas que me
decían los presos era que cuando jóvenes nadie les hablo y después se daban
cuenta del tiempo que habían perdido”. Por ello, presento un proyecto al INAM,
en varias oportunidades sin obtener respuesta concreta. Se trataba de un centro
de orientación juvenil de una casa para niños trabajador. Esta iniciativa la
concreto el INAM, años después en el sector Capuchinos.
Luego de transcurridos ocho años
decide renunciar al INAM y comienza a trabajar en una agencia de viajes. Sim
embargo en la mente de Deanna Albano todavía estaba la idea de crear una
fundación o una asociación para los niños de la calle. “Soñaba con una casa,
donde los muchachos fueran atendidos y tuvieran cada uno su cama. Todavía no
había una idea
clara y tampoco tenía ni la experiencia ni el dinero”.
Pero Deanna y Gustavo continuaban
recorriendo el boulevard y se reunían con los muchachos en el parque Los
caobos, donde entre el vendedor de los árboles y las fuentes de agua, se
conversaban con ellos y les ofrecían solidaridad y una amistad sincera. No era
un secreto el deseo de crear una asociación. Así, un amigo gano varios torneos
de golf y los premios iban a un fondo para empezar a construir ese gran sueño.
Un modelo preventivo de Los Erasos
El 7 de noviembre de 1988 se fundó
la asociación muchachos de la calle como una organización no gubernamental sin
fines de lucro. Entre los promotores se encuentran Agustín Zubillaga, Romelia
Adames, Gustavo Misle y Deanna Albano, además de un grupo de personas preocupadas
por la presencia de los niños que han hecho de la calle su espacio de sobrevivencia.
se procedió a su legalización el 15 de mayo de 1989 quedando escrito el
comienzo de esta historia en el registro numero 5 tomo 20, protocolo 1 y
panilla de liquidación 57971.
Se conformó una junta directiva
encabezada por Agustín Zubillaga. La Directiva ejecutiva quedo a cargo de
Deanna Albano y Gustavo Misle. En la misma jerarquía entran Eduardo Gutiérrez
para atender los asuntos de administración; Mirtah Mattar, quien presta
asesoría metodológica; Romelia Adames en las relaciones institucionales y
Gabriela Zublillaga junto a Hyem Mattar en la consultoría jurídica.
Se trata de una asociación
independiente de instituciones políticas co-partidistas y religiosas, cuyo
propósito es disminuir el número de los niños y niñas que trabajan y/O VIVEN EN
LA SCALLES. “los niños de la calle son aquellos que han hecho de la calle su
hogar y están desvinculados parcial o totalmente de los grupos básicos:
familia, escuela, y comunidades”, explico Deanna. Por tal razón efectúa
actividades de sensibilización y concientización que buscan motivar el trabajo
voluntario y organizado de personas e instituciones con la finalidad de
realizar un análisis teórico y practico de la situación que representa la grave
situación que representa la permanencia de los niños abandonados en la calle.
El presupuesto inicial fue de doce
mil bolívares en la actualidad cuenta con un convenio con la alcaldía de Chacao
por un monto de dos millones de bolívares además de donaciones de particulares,
asimismo dispone de un fideicomiso con el Banco Unión que asciende a diecinueve
millones. Para 1995 el costo de funcionamiento de la asociación muchachos de la
calle es de 8.422.058 bolívares.
En un principio el trabajo estuvo
orientado hacia la divulgación y la articulación de voluntades que apuntara
hacia el mejoramiento de la calidad de vida de los niños de la calle. Paralelamente
se buscaba un lugar donde funcionara la asociación “comenzamos las diligencias
y un organismo gubernamental nos había prometido un terreno, pero no cumplió.
entonces en el barrio los Erazos en san Bernardino vimos una casa y la
compramos por 350 mil bolívares monto recaudado producto de donaciones. En ese año,
1990 allí había comenzado un gran proyecto en el que fruto vivas había diseñado
una remodelación y también se había iniciado un programa de seguridad vecinal
que lamentablemente no tuvo continuidad, pero después nos dimos cuenta que en
los erazos donde hay menores infractores no podía estar la casa para los
muchachos de la calle”, explica Deanna Albano.

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