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Desde La Calle Muchachos

jueves, 22 de junio de 2017

NIÑOS INSTITUCIONALIZADOS ¿Quiénes son?



NIÑOS INSTITUCIONALIZADOS ¿Quiénes son?

Esta es una pregunta formulada para múltiples respuestas, intentado responderlas podemos expresar que es un ser en formación, que puede prevenir de un hogar inestable, de un hogar destruido, de un hogar inexistente. Desde otro punto de vista, es una persona que por su comportamiento, ha sido ubicada en unas instituciones en post de su “reeducación”. O es un ser humano que ha sido apartado de la sociedad por razones de maltrato, peligro moral, abuso sexual, explotación u otras circunstancias. 

La causa es útil para denominar, mas el kit de la situación planteada es la racionalidad que se reproduce en la “opción” de la institucionalización de menores.

Como respuesta gubernamental, podemos expresar que es la más antigua, la más costosa y la más usada. Es opinión colectiva es decir internamiento, salvo muy contadas excepciones, es plantear hacinamiento por exceso de internos, poco personal y no muy calificado carácter artificial y escasos vínculos efectivos. Porque, según la opinión de algunos profesionales, el “afecto puede entorpecer el proceso terapéutico”. 

Y el resultado palpable es el exceso de adaptación del menor, o su inadaptación a otros espacios sociales o su masificación. Tres riegos que minusvaloran, invalidan e imposibilitan la reincorporación del menor a la sociedad, luego de traspasar la artificial frontera de la minoría cronológica.

La idea de la racionalidad interinstitucional plantea que el menor deberá desarrollar su vida con arreglos y dentro de un esquema de normas, explicitas e implícitas, en el seno de un ambiente especifico, completamente predecible, que lo abarca en todas y cada unas de sus expresiones humanas, por su carácter rutinario, en personal y masificador. 

De esta lógica organizativa se desprende lo que ha sido llamado el fenómeno del “hospitalismo” (spitz, 1951), una especie de síndrome de defensa y protección que desarrolla el menor cuya características pueden agruparse, a grandes rasgos, en la siguiente: (1) disminución de la eficiencia intelectual (2) cambios bruscos de conductas: fugas, robos, mentiras. (3) Defectos en el desarrollo del lenguaje (4) Incapacidad para establecer relaciones interpersonales verdaderas. (5) Falta de reacciones emocionales adecuadas. (6) Carencia de perspectivas. ( Arago, 1966).

Así, el menor institucionalizado, aparte de tener poco contacto con el mundo exterior y estar ignorante de las decisiones que se toman sobre su propio destino, tiende a representarse y sentirse inferior, débil y culpable (Goffman, 1972). Hasta llegar a constituir un numero mas de la población depositada, ya que la idea de futuro solo se resuelve al decir, en papel, sobre la ubicación que debe tener porque ya cumplió los 18 años y necesitamos el cupo.
Esta reflexión apunta a proponer la innovación. A estimar que un grave problema social debidamente tratado en su génesis, el abandono de menores, no puede abordarse aislado de una propuesta social globalizadora en el poder.

Los niños institucionalizados son una síntesis de una sociedad en crisis, de un entorno carente no solo de recursos socioeconómicos, sino de un paradigma de organización social y política que solo podemos resolver si cambiamos la noción de instruir por la de educar para la vida.

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