El arte de una nueva magia jurídica para niños medio gatos
El arte de una nueva magia jurídica para niños medio
gatos
Mariolga Quintero
Tirado
Nueva gente, nuevas
caras, nuevas ilusiones hacen olvidar lo irremediable que pudiera resultar,
para una pintora de letras, que nuestra Venezuela permaneciera, como una casa
embrujada, en la oscuridad. En verdad, yo pienso que este país comienza a
ponerse en pie, tapizado por seres humanos bellos.
En lo que a nuestra
profesión atañe se pudiera llamar el fenómeno el sector “informal2 de la
abogacía, la cual empieza a asumir nuevas herramientas para la gestión
jurídica, lo cual implica, entre otras cosas, transitar por los rumbos de la
denuncia pública, la negociación y la penetración de los medios de comunicación
social y fundamentalmente en la inserción interdisciplinaria de la organización
de la sociedad civil.
Se que el camino es
realmente complicado y que, en lo que atañe a nuestra responsabilidad
generacional, lo que corresponde es coadyuvar a esta sublevación frente a lo
“irracional” de la lógica del sistema jurídico, partiendo, por tanto, de la
transformación estructural.
Todo esto puede
“sonar” hartamente conocido, pero donde está el gran reto es en la conciencia
de que “ahora sí es verdad” que corresponde al profesional derecho para
participar en la reorganización del país (¿o debo decir organización) y que lo
debe hacer “creativamente”, puesto que el “paquete de bienestar” que se nos
está vendiendo “no va a llegar del cielo” de nuestro Estado paternalista.
No quisiera, por otra
parte, parecer ingenua, en el sentido de que esté militando del lado de la
simplicidad de las cosas. Es hartamente difícil primero, reconocer la
existencia de un sector de la informalidad que opera, desde abajo, en el ámbito
del derecho, puesto que se supone que actúa precisamente fuera de la regulación
formal de la normativa; y el segundo, porque el puede presentarse a confusiones
que se trabaje en la forma calificada, de modo que solo podrá interpretarse que
se “actúa ilegalmente”, dado que se está inmerso en el mundo de la gente que
está realmente incapacitada de acceder al mundo de las normas vigentes y que lo
que se rente es que todos estén en situación de operar jurídicamente, pero
dentro de un contexto social que así lo permita y respecto de un derecho que
tenga en cuenta el interés colectivo, en una manera no “marginal” de
tratamiento.
Esa nueva gente de
que hablo y esas nuevas caras que me alimentan están en todos lados, solamente
que son difíciles de entender cuando se les lee con los anteojos del derechos
formal, porque se refiera a personas que son espontáneas y están claras en la función
política que desempeña nuestra profesión, sea abogado en ejercicio, juez,
fiscal, etc., ya que lo usual es “enmascarar el comportamiento jurídico de
apolítico y, por ende, de absolutamente neutral.
Este carnaval,
debería, en tal virtud, servir la oportunidad para irse quitando un poco de los
antifaces, velos y disfraces con los cuales actuamos en el escenario de lo
“legal”, como por ejemplo, que podemos copiar de los países europeos y hallar
“por arte de magia” las soluciones jurídicas para la region latinoamericana.
En efecto, lo que
pienso es que deberíamos hacernos diestros en el arte de practicar una nueva
magia jurídica para un contexto socialmente mágico, que es lo nuestro y lo que
significa no solo manejar el discurso jurídico tradicional, sino inventar el
paradigma de la novedad y aplicarlo con resultados humanos y efectivos.
Y ese imperativo de
actuar dentro de lo desconocido genera una dosis alta de mortificación, habida
cuenta que no habrá “conceptos” que nos sirvan de embajadores para descubrir,
analizar y construir la realidad, sino que ella, en toda crueldad de una masa
de miseria crítica, está allí para asombrarnos y exigir que nos solidaricemos
con sus necesidades.
Por ejemplo, alguien
bello que trabaja en el ámbito de los “muchachos” echaba uno de sus cuentos
cotidianos a un grupo sensibilizado de abogados y trabajadores sociales, el
consistía en que un niño se había convencido de que era un gato, porque “dos
autoridades de poder” le habían enseñado que era hijo de un “señor” y una “gata”…
que el “proceso” de lo correccional resultaría inadecuado para este menor que,
se escondía en los escombros y debajo de los carros y escalaba las paredes como
un felino, por su propia incapacidad de dar respuesta a este caso… y yo,
después de pasar lista a todas las herramientas de los tradicional y el
rechazarlas respectiva y razonablemente, por considerarlas –según su marco de
experiencias- inoperantes e inconvenientes, consideré que lo que nos
correspondía, como un equipo interdisciplinario, era ponernos a leer que cosas
eran los gatos para generar una respuesta nutritiva y eficaz para este
medio/niño venezolano.
Y ese asunto me ha
quitado una puerta de las entradas al mundo de lo jurídico convencional y una
que otra hora de mi sueño y por tanto, un poquito del resto de mi historia.
Y de nuevo, me pone
frente al reto de cómo hacer, que el sector “informal” de la abogacía influya
en la organización autónoma de todos estos niños venezolanos que son medio
gatos, para que generen un programa de vida toda humana y que se articulen en
la política para que sus intereses infantiles y felinos sean tenidos en cuenta.
Por lo que, ahora, que empiezo a conciliar el sueño, me puse a escribir estas
líneas con la ambición de que mi gremio se embulle en el ejercicio de la pasión
por lo “informal”, popularizando la idea mágica de que es un campo propicio
para la creación y la acción de la abogacía, diseñando la política y la praxis
de un nuevo derecho para un país fundamentalmente pobre, el cual, además es
nuestra propia familia y obligándonos a reinterpretar nuestra realidad,
mediante un nuevo paradigma jurídico.
¿Por qué la Red?
Uno de los
principales problemas de América Latina es la necesidad de conocernos y saber quienes somos.
El general, hemos
observado, con paradigmas nacidos en el otro lado del mar y con un tiempo
histórico diferente.
Los paradigmas, en su
primera parte histórica surgieron del marxismo, del funcionalismo, del
estructuralismo y dieron su visión del mundo, sin dar respuesta a los problemas
cotidianos. Frente a esta situación nacieron otras visiones en la búsqueda de
una nueva metodología para dar respuestas prácticas a los problemas del
quehacer diario y nacieron dos enfoques:
1.
Las teorías críticas basadas
en los planteamientos metodológicos de Paulo Freire, entre los cuales se
destacan la investigación- acción, investigación- participación.
2.
La teoría de la
socialización, cuya propuesta resalta significativamente a la incorporación de
lo social, consciente o inconsciente.
Esta teoría tiene dos
tipos de orientación:
a (a que toma en cuenta todos
los bienes sociales y b) la que trata la construcción social por medio de la
telecomunicación, la informática y la micro computación.
Estos enfoques
resaltan la importancia de la teoría curricular y la socialización. Tienden a
involucrar estrechamente una acción transformadora dentro de un programa de
acciones sociales.
Dentro de este marco
de referencia nace la Red-Núcleo Venezuela, como un instrumento que contribuirá
a aumentar el capital cultural de Venezuela y América. Es una acción que para saber qué hacemos los venezolanos y los
miembros de la comunidad Latinoamericana.
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