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Desde La Calle Muchachos

jueves, 22 de junio de 2017

El arte de una nueva magia jurídica para niños medio gatos



El arte de una nueva magia jurídica para niños medio gatos 

Mariolga Quintero Tirado 

Nueva gente, nuevas caras, nuevas ilusiones hacen olvidar lo irremediable que pudiera resultar, para una pintora de letras, que nuestra Venezuela permaneciera, como una casa embrujada, en la oscuridad. En verdad, yo pienso que este país comienza a ponerse en pie, tapizado por seres humanos bellos.  

En lo que a nuestra profesión atañe se pudiera llamar el fenómeno el sector “informal2 de la abogacía, la cual empieza a asumir nuevas herramientas para la gestión jurídica, lo cual implica, entre otras cosas, transitar por los rumbos de la denuncia pública, la negociación y la penetración de los medios de comunicación social y fundamentalmente en la inserción interdisciplinaria de la organización de la sociedad civil. 

Se que el camino es realmente complicado y que, en lo que atañe a nuestra responsabilidad generacional, lo que corresponde es coadyuvar a esta sublevación frente a lo “irracional” de la lógica del sistema jurídico, partiendo, por tanto, de la transformación estructural. 

Todo esto puede “sonar” hartamente conocido, pero donde está el gran reto es en la conciencia de que “ahora sí es verdad” que corresponde al profesional derecho para participar en la reorganización del país (¿o debo decir organización) y que lo debe hacer “creativamente”, puesto que el “paquete de bienestar” que se nos está vendiendo “no va a llegar del cielo” de nuestro Estado paternalista. 

No quisiera, por otra parte, parecer ingenua, en el sentido de que esté militando del lado de la simplicidad de las cosas. Es hartamente difícil primero, reconocer la existencia de un sector de la informalidad que opera, desde abajo, en el ámbito del derecho, puesto que se supone que actúa precisamente fuera de la regulación formal de la normativa; y el segundo, porque el puede presentarse a confusiones que se trabaje en la forma calificada, de modo que solo podrá interpretarse que se “actúa ilegalmente”, dado que se está inmerso en el mundo de la gente que está realmente incapacitada de acceder al mundo de las normas vigentes y que lo que se rente es que todos estén en situación de operar jurídicamente, pero dentro de un contexto social que así lo permita y respecto de un derecho que tenga en cuenta el interés colectivo, en una manera no “marginal” de tratamiento. 

Esa nueva gente de que hablo y esas nuevas caras que me alimentan están en todos lados, solamente que son difíciles de entender cuando se les lee con los anteojos del derechos formal, porque se refiera a personas que son espontáneas y están claras en la función política que desempeña nuestra profesión, sea abogado en ejercicio, juez, fiscal, etc., ya que lo usual es “enmascarar el comportamiento jurídico de apolítico y, por ende, de absolutamente neutral. 

Este carnaval, debería, en tal virtud, servir la oportunidad para irse quitando un poco de los antifaces, velos y disfraces con los cuales actuamos en el escenario de lo “legal”, como por ejemplo, que podemos copiar de los países europeos y hallar “por arte de magia” las soluciones jurídicas para la region latinoamericana. 

En efecto, lo que pienso es que deberíamos hacernos diestros en el arte de practicar una nueva magia jurídica para un contexto socialmente mágico, que es lo nuestro y lo que significa no solo manejar el discurso jurídico tradicional, sino inventar el paradigma de la novedad y aplicarlo con resultados humanos y efectivos. 

Y ese imperativo de actuar dentro de lo desconocido genera una dosis alta de mortificación, habida cuenta que no habrá “conceptos” que nos sirvan de embajadores para descubrir, analizar y construir la realidad, sino que ella, en toda crueldad de una masa de miseria crítica, está allí para asombrarnos y exigir que nos solidaricemos con sus necesidades. 

Por ejemplo, alguien bello que trabaja en el ámbito de los “muchachos” echaba uno de sus cuentos cotidianos a un grupo sensibilizado de abogados y trabajadores sociales, el consistía en que un niño se había convencido de que era un gato, porque “dos autoridades de poder” le habían enseñado que era hijo de un “señor” y una “gata”… que el “proceso” de lo correccional resultaría inadecuado para este menor que, se escondía en los escombros y debajo de los carros y escalaba las paredes como un felino, por su propia incapacidad de dar respuesta a este caso… y yo, después de pasar lista a todas las herramientas de los tradicional y el rechazarlas respectiva y razonablemente, por considerarlas –según su marco de experiencias- inoperantes e inconvenientes, consideré que lo que nos correspondía, como un equipo interdisciplinario, era ponernos a leer que cosas eran los gatos para generar una respuesta nutritiva y eficaz para este medio/niño venezolano.

Y ese asunto me ha quitado una puerta de las entradas al mundo de lo jurídico convencional y una que otra hora de mi sueño y por tanto, un poquito del resto de mi historia. 

Y de nuevo, me pone frente al reto de cómo hacer, que el sector “informal” de la abogacía influya en la organización autónoma de todos estos niños venezolanos que son medio gatos, para que generen un programa de vida toda humana y que se articulen en la política para que sus intereses infantiles y felinos sean tenidos en cuenta. Por lo que, ahora, que empiezo a conciliar el sueño, me puse a escribir estas líneas con la ambición de que mi gremio se embulle en el ejercicio de la pasión por lo “informal”, popularizando la idea mágica de que es un campo propicio para la creación y la acción de la abogacía, diseñando la política y la praxis de un nuevo derecho para un país fundamentalmente pobre, el cual, además es nuestra propia familia y obligándonos a reinterpretar nuestra realidad, mediante un nuevo paradigma jurídico.

¿Por qué la Red?
Uno de los principales problemas de América Latina es la necesidad de conocernos y saber quienes somos. 

El general, hemos observado, con paradigmas nacidos en el otro lado del mar y con un tiempo histórico diferente. 

Los paradigmas, en su primera parte histórica surgieron del marxismo, del funcionalismo, del estructuralismo y dieron su visión del mundo, sin dar respuesta a los problemas cotidianos. Frente a esta situación nacieron otras visiones en la búsqueda de una nueva metodología para dar respuestas prácticas a los problemas del quehacer diario y nacieron dos enfoques:
1.    Las teorías críticas basadas en los planteamientos metodológicos de Paulo Freire, entre los cuales se destacan la investigación- acción, investigación- participación. 

2.    La teoría de la socialización, cuya propuesta resalta significativamente a la incorporación de lo social, consciente o inconsciente.

Esta teoría tiene dos tipos de orientación:
  (a que toma en cuenta todos los bienes sociales y b) la que trata la construcción social por medio de la telecomunicación, la informática y la micro computación. 
Estos enfoques resaltan la importancia de la teoría curricular y la socialización. Tienden a involucrar estrechamente una acción transformadora dentro de un programa de acciones sociales. 

Dentro de este marco de referencia nace la Red-Núcleo Venezuela, como un instrumento que contribuirá a aumentar el capital cultural de Venezuela y América. Es una acción que para saber qué hacemos los venezolanos y los miembros de la comunidad Latinoamericana.

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